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Nació en Aguascalientes, Ags.
México. Reside en Cancún, Q. Roo desde hace 20 años.
Miembro Honorario de la “Asociación de Escritores
de Mérida” (Venezuela). Narradora y amante de
la poesía, Lic. en Educación, y miembro de la "Casa
del escritor" en Cancún. Fue acreedora al Premio en
el Certamen Internacional de Relato Social “Barricadas”,
colaboradora habitual en varias webs literarias. Ha
participado como invitada especial representando a México,
en proyectos literarios colectivos de ámbito internacional,
y en recitales poéticos en España, Argentina, México y
Venezuela, donde también presentó su libro
“Silencios de
Agua”.
Ha prologado libros de diversos autores. Actualmente
colabora en el periódico El Crucero Entertainment; LLC
(Nashville, TN), y pertenece a la Mesa Directiva de ADelco
(Amigos de la Comunidad), Nashville, TN. En su ámbito
profesional, trabaja en proyectos educativos para niños y
adolescentes de alto riesgo, niños con VIH, o en situaciones
especiales.
OBRA LITERARIA: En
narrativa y prosa poética: Silencios de Agua
(Alternativa Editorial, Galicia, Madrid, 2003). En
publicaciones colectivas como: Poemas Quietos
(Mizares, Barcelona, 2002), en varios números de la
Antología Internacional Sensibilidades y Sensibilidades de
Oro (Alternativa Editorial, Galicia, Madrid) del 2002 al
2005. En Eñe, Antología Internacional de Escritores en
Castellano (2003). Antología de humor AEM
(Venezuela, 2006). Textos de su autoría han sido publicados
en periódicos y revistas de México como: Tropo a la Uña,
Cancunnissimo y Paal, en USA; Community
Focus, de Filadelphia, El Crucero Entertainment,
Tennesse, y en el Diario Frontera
(Mérida-Venezuela, 2004). También difundidos en programas de
radio como Radio Medicina, Arte y Cultura (Miami),
Radio Babel, y Radio Nacional, de España,
Radio Comunitaria, Café Literario, de Mérida
(Venezuela) y Radio Ayuntamiento Cultural,
Cancún (México).
Marial Lazzaro
Mérida, Venezuela
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Tarde, pero he comprendido los jeroglíficos del
viento. Que en el doblez de la hoja se paró
nuestra historia, las fábulas de ensueño.
Calla... no hables, únete a mi silencio de
agua, a esta quietud de relojes rotos,
esparcidos... Deja al tiempo que zurza los
hilachos que dejó la mentira, que sean teñidos
por los momentos vivos – bebidos al unísono -
pletóricos y felices, ilusos...
No necesito tus palabras, sólo tu pecho
desnudo, mi vientre en tu costado, tu aroma de
pretéritos inacabables... El roce de mi mejilla
al ritmo de tus latidos, respirándonos como
ahora, quietos, buscándonos en este laberinto de
incertidumbre. Mis dedos entre tu pelo, mientras
escondo esta lágrima que amenaza con romper el
equilibrio del instante, esta tregua que nos
damos después del naufragio. Una tímida caricia
de mi pie a tu pie, este toque de dedos que nos
regresa al mundo, y este abrazo que me das, de
bienvenida o despedida, no lo sé... Sonríes,
cierras los ojos con un leve suspiro, siento
deslizar tus dedos por mi espalda, trazando
rutas conocidas, tal vez buscando en cada poro
lo que yo fui de ti, como lo que tú fuiste de
mí, como cuando nos pensábamos invencibles. Y
siento por fin tus músculos relajarse,
abandonarse, o quizá resueltos para partir...
Y si has de partir,
que así sea... que yo jamás podré ser la que
fui, recoger los fragmentos de nuestros
cristales rotos. Si acaso sólo podría regalarte
calidoscopios nuevos, reinventar tu nombre bajo
las sábanas, acompañar nuestro amor malherido
hasta que emerjan hierbabuena fresca y jacintos
en la madrugada. Hacer nuevamente de tu aroma mi
casa. Pero si te has de marchar, así sea... que
el tiempo y la distancia se encarguen de los
restos, del escombro, de nuestras nostalgias.
Que un lunes cualquiera tu hueco en la cama lo
ocupe esa muñeca de trapo que un día me
regalaste y tu lugar en la mesa se ría de tu
plato vacío.
Pero cuando se acerque el día y la hora
en que mis ojos se han de cerrar para siempre,
sólo déjame... sólo déjame morir a tu lado...
No,
no,
calla...
y
únete a mis silencios de agua...
Aletse
Dedicado a mi Águila Invencible |
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Niña-asombro
Reposa una palabra en mi pecho,
calma el desbocado pálpito…
Devuélveme mi niña-asombro
en
este otoño de hojarasca huérfana,
- de
hogueras apagadas -
y
una mirada para recordar el pacto antiguo.
Haz
de esta noche la bohemia
en
que el licor de un roce de alientos
embote mis sentidos
sin sacar
la daga
y no
escape la dádiva de mi último grito.
Recoge mis lluvias todas
espósalas al mástil de tu cuerpo
pero
regrésame a mi niña-canto
en
este otoño de hojarasca muerta.
Aletse
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www.aletse.com
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