Apago la hoguera que precede a mis incendios;
el vientre grita.
Me acerco a la noche con escalofríos,
ardiendo aún con los deseos en flor.

Llevo la maldición de sentirme amada.
Pero no es aquí, ni ahora,
ni eres tú el que comprende mis ardores.

Sólo ese fantasma de otra vida,
cuando con otro cuerpo
alcanzaba el éxtasis
que guardan mis silencios.

Aprisiono voces,
se nublan los sentidos,
rechazo las barreras que doblegan este cuerpo inútil
en esta profundidad mortal.

Un llanto seco hace surcos en mi rostro.
Soy fantasma que suplica tener piel.


Carmen Amaralis



 

 

 
ESTA NOCHE DE SOMBRAS