No
quiero ni el espacio ni el tiempo,
entre tú y yo
solo deseo la eternidad
con el zumo de las flores frescas
alentando pasiones vírgenes.
Si
caigo en un nuevo abismo,
que
sea en tus brazos
para hundirnos juntos
hasta la miel más profunda.
Si
besas mis ojos,
que
la sal de las lágrimas
cure lacras de aquel viejo amor.
Para algo ha de servir tu auxilio
en
este gozo de delicias nuevas,
porque hay profundidades que mi cuerpo arrastra.
Carmen Amaralis