Nunca,
jamás,
nunca podrá un hombre
entender pedazos de sangre,
vida en las manos,
muerte entre los dedos,
nunca.

Ahora
aquí los tengo,
aquí están.
Coágulos grandes
de esperanza,
de forma,
de rostro,
de rabia,
ubicando la existencia
entre ser y no ser.

Carmen Amaralis

DE RABIA